27/2 Día de la cultura
Hoy nos hemos dedicado a visitar instalaciones varias, en lugar de paisajes naturales. Aunque los hemos visto por el camino, claro. Así que hemos vuelto a desayunar juntos en la cabaña y luego, directos al Lofoten Seafood Center. Que no es un restaurante (aunque tienen uno), sino un centro de procesado de pescado que también cuenta con exposición y visita guiada.
Nos han contado algunas cosas sobre lo bueno que es el salmón y el bacalao para la paz mundial y después nos han prestado unos trajes para ir a ver la zona donde secan el bacalao. No es que te vayas a ensuciar o que sea peligroso; es, sobre todo, para evitar que se te pegue mucho el olor a pescado. Nuestra guía, una chica lituana que trabaja allí, nos contaba que, por mucho traje que se ponga, al acabar la temporada del bacalao le cuesta un mes quitarse el olor del pelo y las uñas, que puede reducirse usando la sauna. Pero nosotros íbamos a estar mucho menos tiempo, claro.
El las islas Lofoten producen bacalao salado, como el que solemos ver en España, pero lo principal es el bacalao seco, más popular en otras partes del mundo, como Italia, que es el principal importador. La principal ventaja del bacalao seco frente al fresco es que se conserva mucho mejor, claro; hoy día también se puede congelar, pero el bacalao seco y regenerado sabe distinto, igual que ocurre con el bacalao salado y luego desalado. Regenerar correctamente un bacalao es un proceso largo, lleva unos diez días. Se mete en un recipiente con agua, que hay que cambiar cada 24 horas, y en determinados momentos hay que abrirlo, quitar la piel y alguna cosa más. En fin, si voy a Italia, probaré el bacalao, a ver cómo queda.
También nos han puesto un vídeo sobre las piscifactorías de salmón, con todo el proceso desde que nacen hasta que los sacan, y hemos tenido una pequeña degustación. El bacalao seco también se come tal cual, en trocitos pequeños, en plan snack, aunque a ninguno nos ha convencido mucho así. El salmón estaba riquísimo, por cierto.
Ya se nos ha hecho hora de comer y nos hemos ido a Leknes para ello. Allí hemos aprendido un par de palabras en noruego: bacalao y cortado. No cómo se dicen en noruego; son palabras que usan en Noruega. Aquí, bacalao es un tipo de guiso de bacalao, parecido al bacalao a la vizcaína, y cortado es un café con leche. Por cierto, me está gustando el café noruego.
Por la tarde hemos ido al museo vikingo. Tiene dos zonas: el museo propiamente dicho, con piezas encontradas en los distintos yacimientos arqueológicos vikingos, y la reconstrucción, que consiste en una especie de poblado vikingo en un solo edificio, cosa que es importante porque, recordad, aquí hace frío, y que cuando digo que hace buen tiempo me refiero a que no hace demasiado viento ni llueve mucho, por lo que se agradece tener que salir a la calle lo menos posible. Como ejemplo, aquí podéis ver el camino al poblado vikingo, con nieve que solo era ligeramente más alta que yo.
Hay una zona que reproduce la casa de un jefe de aldea vikingo y otra que reproduce unos talleres. Ana nos ha explicado unas cuantas cosas de las que veíamos y en el taller nos han hecho algunas demostraciones. Un chico nos ha demostrado cómo hilaban la lana a partir de la materia prima, usando una especie de peonza. Un buen hilador podía sacar unos 50 m de hebra en una hora, y para tejer un metro cuadrado de tela (también había algún telar por ahí) necesitaban unos 3000 m. Una túnica necesitaba un par de metros cuadrados de tela; entre hilar, tejer, coser y demás, unas 250 horas de trabajo, y hablo de calidad media. Si querían algo lujoso para un jefe de aldea, por ejemplo, muchas más.
También tenían un juego de tablero vikingo llamado hnefatafl. Luego hemos visto que lo vendían en la tienda del museo y Fahss se lo ha comprado. No tengo claro si se conocen las reglas o, simplemente, las han deducido del tablero y las piezas que se han encontrado, pero el juego venía con reglamento en la caja.
Hemos estado en el museo hasta que han cerrado y luego, vuelta a casa. No había buenas perspectivas meteorológicas esa noche, así que tocaba descanso y a cenar tranquilamente. Pero desde la terraza de nuestra cabaña hemos visto que el cielo se despejaba por el horizonte e incluso Fahss ha conseguido sacar una foto de algo que parecía una aurora. Rápidamente hemos organizado planes para salir, antes o después de cenar, pero falsa alarma. El cielo se ha vuelto a cubrir por completo y nos hemos quedado en casita. Bueno, a dormir pronto para poder madrugar más al día siguiente, que nos esperaba un día largo.

Comentarios
Publicar un comentario